Rutinas de pensamiento

Se definen como estrategias cognitivas, patrones de pensamiento simples, fáciles de seguir en los procesos de enseñanza-aprendizaje con el objetivo de promover el pensamiento en los estudiantes.

El desafío educativo al que se enfrentan las «rutinas de pensamiento» es que los estudiantes aprendan a pensar y expresar su pensamiento de una manera visual. El trabajo de las rutinas explica las formas en que pensamos y alentamos a los estudiantes a mejorar sus capacidades y a promover aprendizajes más profundos y significativos.

La taxonomía de Bloom es una herramienta útil para desarrollar habilidades cognitivas. Hay seis niveles cognitivos que describen la extensión de aprendizaje, desde lo simple hasta lo complejo. El profesor debe guiar a los alumnos para desarrollar las habilidades de pensamiento de los niveles inferiores, con el fin de lograr un pensamiento profundo y eficaz.

Para trabajar este tipo de habilidades entre los estudiantes, el profesor tiene que crear un entorno pensativo y deliberativo a través de estrategias, prácticas guiadas y capacitación que se conocen comúnmente como rutinas y habilidades de pensamiento. Las rutinas de pensamiento son estrategias breves y sencillas que ayudan a los estudiantes a orientar el pensamiento y estructurar los debates de la clase. El propósito de su uso es convertirlos en un hábito de tal manera que terminen siendo parte de la forma en que los estudiantes piensan. Las habilidades del pensamiento consisten en un tipo de pensamiento más profundo y elaborado, esto hace el uso de los organizadores gráficos para explicar el pensamiento y hacerlo visible.

Los estudiantes deben ser conscientes de que las rutinas de pensamiento les ayudarán a aprender a pensar. Hacer visible el pensamiento favorece la metacognición.